dimecres, 7 de maig del 2008

Vidas ejemplares: Ludwig Van Pollatoni

Hola guarras. Como bién sabréis, este blog siempre ha apostado por la cultura, así que este post solo pretende instruir más a todos los lectores de este blog (sí, a los 3). Hoy empezaremos con una nueva sección llamada "Vidas ejemplares" en las que se pretenderá homenajear a aquellas personas que yo considere que han aportado algo en la historia y que por algún motivo cultural y/o intelectual merecen ser recordadas.

Hoy: Ludwig Van Pollatoni (1779-1847)

Hijo de un monje de clausura y una puta barata. Pollatoni asegura haber nacido de un huevo. Su padre lo duda y su madre asegura que no es verdad. Tuvo una infancia difícil, sus amigos le escupían y su familia vomitaba al verle. Así que el pequeño Pollatoni se pasaba el día escribiendo relatos en una libreta dina-4 que más tarde críticos y expertos de todo el mundo los calificarían como: "Relatos puta mierda sin interés alguno". Pollatoni dejó la literatura para buscar fortuna en el mundo de los Records Guinnes.

Al principio no le fué mal en los campeonatos mundiales de capacidad rectal, convirtiéndose en atleta de élite de esta especialidad. Llegó a introducirse por su mismísimo culo una enciclopedia (obtuvo diploma), un ordenador (medalla bronze), tabla de surf (medalla plata) y hasta una mesa de ping pong con dos jugadores chinos incluídos que fué con lo que consigió subirse en lo más alto del pódium ganando su merecida medalla de oro. Eso sí, más tarde se le haría una prueba de dopaje a los dos jugadores chinos y uno de los dos dió positivo, así que se le retiró el oro a Pollatoni y se le prohibió volver a participar en cualquier deporte.

Pollatoni entonces se dedicaría plenamente a la música, convirtiéndose en el artista más rematadamente patético y deplorable de todos los tiempos. Empezó a darle como un poseso a la zambomba... y bueno... luego también al instrumento con el que compondría su primer hit: "Il Chochotini" que permaneció durante 20 minutos en el número 306 en todas las listas de éxito de 1789.

"Il Chochotini", obra compuesta pensando en su madre, es una melodía con notas sublimes que alcanzan un nivel de arcadas en Do menor muy considerables y que contiene un sol agudo, más agudo que el chillido de un gatito al pisarle los testículos, y también contiene un Re y un Si la mar de interesantes, que queréis que os diga. Ah, por cierto, Pollatoni jura y perjura que fué él quién descubrió la nota Fa. Todos los expertos musicólogos lo niegan.

En su segundo hit cambió su zambomba por una trompeta: "Il Trompetini anale". Sí, no hace falta tener estudios para deducir que la trompeta en este tema, nuestro amigo, no la soplaba con la boca. Sí, este tema en directo era todo un especta--culo.

Nuestro artista también nos deleitó con otro hit, "Il anormale estupidini". Un tema autobiográfico interpretado con su zambomba en dónde Pollatoni antes de tocarlo en público siempre hacía la broma de: "Esta es una canción que contiene notas sostenidas... ya que sinó las sostengo se me caen al suelo y las pierdo jajajaj". Pollatoni siempre recibía alguna que otra hostia y patada en los huevos más que merecida por esta broma, pero él no perdía la fe y seguía haciéndola con la esperanza de que alguien riera.

Pollatoni a sus 58 años consiguió su primer fan, Buby, un cerdo tetrapléjico, que luego se convirtiría en su mejor y único amigo. Al ver que tenía un fan, a Pollatoni se le subieron los humos y empezó una vida llena de excentricidades. Para empezar quiso renunciar de su nombre y empezó a firmar sus obras como "%$/&" (el artista antes conocido como Pollatoni). A "%$/&" se le empezó a ir la olla, se paseaba desnudo por la calle con el pito untado de foie gras y empezó a mantener relaciones sexuales con todo el mobiliario que tenía en casa... sillas, puertas, mesas, sofás... También decidió vivir a oscuras, a pesar de ser, según él, el inventor de la bombilla. Más tarde un tal Edison diría que ni de coña, vamos, que se la inventó él. Eso sí, lo peor de todo es que "%$/&" se nos hizo vegetariano.

Bién, nuestro amigo no tardaría en dejar esta estúpida firma para volver a su original nombre, ya que el problema era que Buby, su cerdo groupi, no acababa de pillarlo.

En 1783 Pollatoni contrajo matrimonio con Adelfa Prepucchio, una top model de tallas deformes. A las 3 horas de matrimonio Adelfa lo dejó alegando que Pollatoni era imbécil. Los abogados de Adelfa consiguieron quitarle la casa y su zambomba, dejando a Pollatoni en la calle sin nada, y con una profunda depresión. Se tiró al alcohol y a las drogas hasta que tuvo un trágico accidente automobilístico y perdió alguna que otra extremidad y el esófago derecho. Sí, realmente los autos de choque de alguna feria pueden alcanzar una velocidad de vértigo. Nuestro heroe quedó prácticamente inmóbil y eso hizo estrechar más los lazos de amistad con Buby, su cerdo paralítico, hasta que este lo denunció por acoso sexual y nuestro querido artista Ludwig Van Pollatoni iría de cabeza a la cárcel.

Allí se pudriría para el resto de sus miserables días... y lo que es peor... se quedaría calvo.